Sobre bienvenidas mal recibidas

17 Mayo 2007

espero que el estado de ofuscación haya sido transitorio.."perdónale porque no sabe lo que dice.."
El Sr. Papa no pega una, le esta quedando grande el puesto.
Ya estamos grandecitos, 500 años no se fuman en pipa (como dice aquel dicho que no entiendo pero creo que se puede aplicar a esta situación) y es que venir a echarnos cuentos en pleno siglo XXI, cuando todos de una u otra manera tenemos una imagen de lo acontecido en aquella época de conquista y masacre.
Habemus papa… para rato asi que hay que tomarlo con calma Chávez
Miguel Angel Bastenier también le pide prudencia al Papa hoy en El País y de paso a otro bocazas: Chávez:
... Pero no genocidio
M. Á. BASTENIER 23/05/2007
Dos notables predicadores de nuestro tiempo habrían hecho bien en medir mejor sus palabras. Primero, el santo padre, Benedicto XVI, dijo a la grey latinoamericana en su reciente visita a Brasil que la fe católica no fue impuesta a la indignidad que recibió / acogió a los conquistadores; segundo, otro padre, que se estila de la nueva nacionalidad venezolana, Hugo Chávez, repitió, porque es reincidente, que la conquista y colonización de América había sido un genocidio peor que el Holocausto nazi. El silencio es oro.
Que el catolicismo entró por la espada tanto o más que por la cruz, habría de parecerles una evidencia a todos los españoles que hayan superado las exaltaciones de los textos del bachillerato franquista, y hasta de materiales escolares de tiempo democrático y reciente, en los que, como quien deja en herencia un agujero negro, se han eliminado las formulaciones más truculentas de glorificación nacional, pero no se ha llenado ese vacío con intento de racionalización alguna. ¿Pánico a ser español?
Ese catolicismo que se blandió como un mandoble contra la espiritualidad indígena, suplantó o recubrió los modos de religión ancestrales, pero no por ello dejó de experimentar un arraigo, una integración en la sociedad conquistada, que, cinco siglos después, ha podido convertirse en un componente genuino del alma del indio americano; por eso, no les va a ser tan fácil de extirpar a los pentecostalismos que aspiran a sustituirlo con otro tipo de imposición, sin duda más sutil, pero tan o más desculturalizadora. El pecado original, en cualquier caso, existe.
¿Y Chávez? Tiene todo el derecho, tanto por descendiente de esclavos africanos como por bolivariano autodesignado, de malquerer a España; no tiene ninguna obligación de olvidar, ni perdonar lo que unos españoles les hicieron a sus antepasados, desde la sevicia extrema a la liquidación de una forma de vida, que resulta irrelevante si era mejor o peor que la impuesta por los conquistadores porque ni indígenas ni afroamericanos pidieron ninguna intervención humanitaria. Pero el mandatario venezolano no lo tiene a hacer collages con la historia. El que haya o no genocidio es cierto que no depende del número; no hay que llegar al exterminio para que exista, pero sí, algún tipo de predeterminación. Y los españoles no tuvieron jamás la intención de acabar con el indio, por la sencilla razón de que lo necesitaban para trabajar. Los muertos no hacen buena mano de obra. Eso hasta lo reconoce uno de los críticos más inmisericordes de la conquista, el guatemalteco Severo Martínez Peláez, naturalmente hijo de españoles, en su brillante La patria del criollo. El piramidal desplome demográfico que se produjo con la llegada de los conquistadores, como han reconocido anglosajones, holandeses, franceses e italianos, es decir, los menos afectos a ponderar las Leyes Nuevas, se debió a la deficiente inmunología del indígena ante las enfermedades que viajaban en carabela. Fue una espantosa mortandad, acompañada de draconianas medidas de guerra, y explotación del ser humano hasta la extinción, pero jamás existió ningún plan de aniquilar a nadie. Y cada palo que aguante su vela, porque la práctica totalidad de los blancos americanos que más excitados se muestran para gritar "masacre" son, en muchos casos, descendientes directos de los que masacraban; y conste que ello no exime de responsabilidad a los españoles que se quedaron en España, porque somos lo que somos porque otros fueron lo que fueron, como decía Maurice Barrés y, más modernamente, Pierre Chaunu; o sea, que hay una responsabilidad compartida.
Lo terrible, sin embargo, es que los españoles aún no hayamos echado las cuentas democráticas de hogaño; que la mitología nacional-católica -la comunidad imaginada de Benedict Anderson- haya sido discretamente arrumbada, pero que no por ello se haya pensado en segregar una versión de lo que pretende representar España en democracia. Y ese autoexamen, tan urgente, debería empezar por reescribir la historia de América; lastrada de graves responsabilidades y de una pesada deuda; pero sin genocidio.
EDITORIAL EL TIEMPO (Colombia)
¿Quién asesora al Papa?
25 de Mayo de 2007.
¿Quién asesora al Papa cuando habla de terrenales asuntos y no se encuentra bajo la infalible tutoría del Espíritu Santo? ¿Por qué no le suministraron, antes de su viaje al Nuevo Continente, un ejemplar de los Memoriales de remedios para las Indias, del obispo Fray Bartolomé de las Casas? Allí habría encontrado pasajes cuya lectura le habría ahorrado el error. "En estas ovejas mansas -escribió en 1552 De las Casas al rey de España en alusión a los indígenas- entraron los españoles como lobos y tigres y leones crudelísimos y hambrientos (...). Hasta hoy en día no hacen sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, afligirlas, atormentarlas y destruirlas." El obispo es particularmente crítico del uso de la religión como arma de conquista y llega al extremo de decir que dichos cristianos no trataban a los indios como bestias sino "como menos que estiércol".
El tema es vasto y sería injusto olvidar, al mismo tiempo, cuanto significó el cristianismo para la cultura y cohesión americanas. Por eso mismo, el Papa ha debido ser prudente o, por lo menos, equilibrado en su visión histórica.
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UNA dijo
También Millás se ha fijado en el desconocimiento e "ingenuidad" del Papa... lean la columna de hoy en El País (España)
JUAN JOSÉ MILLÁS
Economías
JUAN JOSÉ MILLÁS 18/05/2007
No es raro que en momentos de graves tribulaciones personales nos dé por ocuparnos de cuestiones insignificantes, como la de ese botón de la camisa que está punto de caerse. Es célebre el caso del condenado a muerte que se queja de la hora a la que le han obligado a levantarse para conducirlo a la horca. Al irritarse por el madrugón, se olvida momentáneamente de su cuello. Creo que Freud atribuía esta actitud en apariencia absurda a la necesidad de economizar emociones. El actual Papa confirma la teoría. Mientras el mundo se debate entre el hambre, la sequía, el sida, el calentamiento global y las desigualdades económicas, él corre al otro extremo de la Tierra para prevenir a la gente sobre el uso del preservativo.
Y es eso, que si te obsesionas con una tontería, te olvidas de todo lo demás. Dice un refrán que cuando el diablo no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas. Y no es que el diablo no tenga nada que hacer, pues el mundo está lleno de almas en venta. Son tantas que quizá el diablo, agobiado por esa carga de trabajo, combate su angustia laboral, su estrés, matando moscas, que no conduce a nada. Cualquier indocumentado, en fin, puede condenar el uso del condón, pero sólo unos pocos son capaces de dar respuestas a las grandes preguntas. Si yo tuviera que elegir entre escribir un informe de diez páginas sobre el conflicto de Oriente Medio o uno de quinientas sobre el condón, me quedaría con el del condón. Está chupado, sobre todo si te piden que escribas a la contra. Benedicto XVI congrega multitudes allá donde se manifiesta contra el preservativo porque se trata de un asunto menor (el botón de la camisa) en relación a los problemas que nos afectan.
Ahora llevamos varios días obsesionados con la novia del presidente del Banco Mundial, que no digo que no sea un incordio, aunque se trata de un inconveniente microscópico comparado con las cuestiones que tiene que resolver ese banco, el primero de ellos para qué sirve. Pero al obcecarnos con un lío de faldas sin sustancia, nos ahorramos el esfuerzo intelectual que supone la formulación de las grandes preguntas que cabría hacerse acerca de esa institución ecuménica. Total, que a ver si llevo la corbata al tinte.
18 Mayo 2007 | 01:21 PM